La navidad perdida (Historia triste)

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La navidad perdida (Historia triste)

Mensaje por FearRyu el Vie Dic 26, 2014 10:34 am

Bueno gente, llegando la época navideña (O pasando mas bien, se me fue el tiempo  Neutral ), y habiendo ganado el concurso de historias tristes de Llave, creo que debería publicar la historia  ganadora... Aunque creo que no es mucho decir "Historia Ganadora", eramos dos concursantes, pero bueno... Ojala los haga llorar  mi cuento.

Espero no decepcionar con el tema de la ambientación musical, hice lo que pude... aunque bueno, júzguenlo ustedes. Disfruten.

La navidad perdida...:




Nuestra historia comienza en una tarde unos días antes de la mañana de Navidad, con la nieve cayendo suavemente en las casas de un pueblo bañado por el dorado brillo del sol, una tarde  parecida a cualquier otra.

Un joven niño, Chris de 7 años, volvía a su casa de hacer unos mandados, mientras jugaba con su pequeño perrito, Max, corriendo sobre la pequeña capa de nieve que había en el suelo, cayendo ocasionalmente. Con solo ver como se divertían el niño y su perro, causaba una sonrisa en los vecinos del joven que cruzaban en su camino...
En un momento del camino, los pequeños dejaron de jugar y comenzaron a caminar lentamente... Y el niño comenzó a hablarle a su perro.



- ¿Sabes? La navidad siempre fue mi época favorita del año... La última navidad, tuve la alegría de poder conocerte.

Max levantó la cabeza para ver como su dueño, mas bien, su amigo hablaba, con un brillo de felicidad en su rostro.

- Es una época especial donde la familia y amigos se reúnen, incluso gente que vez muy poco, eso realmente me parece algo mágico. -De alguna forma, la cara de Chris se volvió mas radiante todavía, y en sus ojos se notaba una lágrima que quería salir, pero un valiente niño que la contenía.- ¡Ah, si! También los niños buenos reciben regalos... Me porté muy, muy, muy bien este año así que espero que Santa me traiga lo que pedí. A veeeer~... Este año pedí una bici... Un robot de juguete... un camión de juguete... ¡Si, claro! También pedí un juguete nuevo para ti también Max, y sé que te portaste tan bien como yo este año. -Dijo el niño, mirando a Max con una sonrisa despreocupada.



Luego de eso, Chris cayó en silencio, si bien todo lo que dijo era cierto, había algo que se contenía de decir por no preocupar a nadie, y es el hecho de que Chris, extrañaba mucho a su padre. El padre de Chris se había ido después de la última navidad a combatir en una guerra en el extranjero. Luego que el padre partiera, todo el mundo empezó a ver con pena a Chris, incluyendo su madre, quien estaba segura que su hijo lo extrañaba mucho. Aún así, Chris nunca quiso ser una molestia para nadie, en especial para su mamá, cuando el tema de su padre en la guerra era tocado, la madre siempre miraría a Chris con una mirada de una extraña mezcla de amor y preocupación. Por esto mismo, Chris decidió ser fuerte,  no llorar, y sonreír cada vez que su mamá lo viera con esos ojos, para que viera que su hijo era fuerte, y feliz, y no se debía preocupar. De mas esta decir, que esa sonrisa no engaña a una madre. La verdad era que Chris extraña muchísimo a su padre, y cada vez que lo nombraban, le entraban ganas de llorar, esas lagrimas se las guardó para si mismo... y su madre, siempre lo notaba.



Aun así, la mágica época de la Navidad traía esperanza al corazón del pequeño, puesto que días antes, había recibido una carta. Parece ser, que el padre de Chris podría pasar la navidad en casa, con su familia. En el momento, Chris mostró alegría, pero no mostró como sus esperanzas se encendieron dentro de él, llenándolo de felicidad y de sueños para esa Navidad. Siempre amó la Navidad, pero esta seria la mas feliz y especial para él.

- Bueno, Max. -Dijo Chris, intentando disimular una lagrima que estaba por caerle. - Ya se esta haciendo tarde, ¿Por qué no hacemos una carrera a casa? - Dicho esto, le sonrió a su perro, y este le respondió moviendo la cola y saltando, y empezaron a correr, camino a su casa.

Al llegar, la madre de Chris los recibió con una sonrisa, como siempre lo hacia, a pesar de estar atareada, aun mas de lo normal con la proximidad de las festividades y el regreso de su marido. Con solo ver esa sonrisa, Chris se sentía aliviado y en casa. Apenas cerró la puerta de la casa, Chris se puso a hablar con su madre, contándole como esperaba ver a su papá y lo feliz que estaba por esa navidad. Mientras charlaba, ayudaba a su madre en la casa, la limpieza y la cena.

Aunque, por mas triste que suene, la alegría no dura por siempre...



Esa noche, luego de cenar, la casa estaba en paz, y Max ya estaba tranquilamente dormido junto a la chimenea al lado de Chris quien estaba avivando un poco el fuego. Cuando de pronto, escucharon que alguien tocaba a la puerta. Ya que su madre estaba ocupada, Chris decidió ir a abrir y se encontró con un hombre en uniforme militar. La madre vio de reojo quien estaba en la puerta, y esperando noticias de su marido, quizá lo peor, rápidamente dejo lo que estaba haciendo y fue a la puerta en pocos segundos, apartando a Chris y diciéndole que fuera a la otra habitación con Max.



Chirs, como pudo, intentó ver husmear como pudo, intentando escuchar lo que decían, sin éxito... El hombre comenzó a hablar, y la cara de su madre, estaba pasando de una cara preocupada a una cara asustada, que no duró mucho, pues poco después esta cayó al piso y quebró en llanto. Chris, aunque en el fondo de su corazón no quería creerlo, ya podía imaginar lo que pasaba, no quería creerlo, se negaba a creer que algo pudo pasar, no aceptaría que esa fuera la verdad. Chris se quedó ahí, inmóvil como estatua, incapaz de distraer su mente, con una lagrima queriendo salir y caer por su rostro, imaginando el peor imaginario, y a la vez, negándoselo. ¿Cuánto tiempo había pasado? Segundos, minutos... incluso horas quizá, Chris ya no sabía cuanto tiempo habría pasado, hasta que su madre finalmente pudo componerse a si misma, y cerró la puerta luego de despedir al visitante. Fue entonces cuando Chris reacciono y se movió y lo primero que hizo fue ir a toda velocidad con su madre como si de ello su vida dependiese, y no pudo evitar preguntar.



- ¡Mamá! ¿¡Qué pasó!? ¿¡Quién era ese hombre que acaba de venir y que quería!? - Dijo Chris en menos de un segundo tras llegar al lado de su madre.

- ... - En los ojos de su madre, Chris podía ver tristeza y confusión, ademas de muchos otros sentimientos que no sabía como describir. Parecía que esos ojos que siempre fueron tan cálidos habían perdido su luz, y su cara intentaba gesticular palabras. Intentando claro está, pues su boca no emitía palabra alguna, su madre estaba buscando las palabras con cuales poder decir las palabras a su pequeño hijo...

- Mamá... -Dijo Chris valientemente, mirando al suelo evitando hacer contacto visual, e intentando evitar que se descubran su tristeza y sus lágrimas en su tono de voz. - Puedes decirlo... seré fuerte... - Dijo aún sabiendo que era una mentira...

- T-Tu padre... - La voz de la madre de Chris se quebraba, cada letra parecía lastimar su garganta y llevarla mas cerca de las lágrimas. - Tu padre, murió el día de ayer en batalla... Fue herido en batalla la noche anterior, y murió por la mañana siguiente. Parece que alguien anotó sus últimas palabras... fueron para ti... - Y mientras decía esto ultimo, saco una carta algo arrugada, con su mano temblando.



Chris la tomo en sus manos y se puso a leer:

"Hijo mio, veo que estos, son mis últimos momentos. Lamento mucho no poder habido cumplir mi promesa, y no poder verte esta Navidad... también lamento, no poder verte crecer, y no poder volver a hacer sonreír a tu madre. No me arrepiento de haber venido a luchar, lo hice no por patriotismo, sino por querer protegerlos a ti y a tu madre... o, y a Max también. Aunque yo me vaya físicamente, siempre estaré velando por ustedes. Chris, ahora eres el hombre de la casa, cuida a tu madre, no te metas en problemas, y cuando tengas dudas, deja que tu corazón te diga que esta bien, y que esta mal, confío en ti y que seras un niño fuerte. Tuve una vida feliz, gracias a tu madre y a ti, siempre los amaré, pase lo que pase. De nuevo, lo siento, y... Adiós.

P.D.: A pesar de todo esto. Espero puedan lograr tener una feliz Navidad. Una vez mas, lo siento."



Al leer estas palabras Chris quería llorar, pero no quería hacerlo en frente de su madre, sabía que tenía que hacer fuerte, sabía que su madre se preocuparía por él, así que como el hombre de la casa y como hijo debería seguir adelante, y llevar a su madre con él. Vio a su madre, al borde de las lágrimas, y forzándose a si mismo dijo:

- Mamá... N-no llores, papá no nos querría ver tristes, no tan cerca de Navidad, no por su culpa... - Dijo con voz falsamente firme, se notaba su esfuerzo, y que quería llorar realmente. - Vamonos mamá, hoy... fue un largo día, no nos haría mal descansar y hablar por la mañana.

- Sí... - dijo la mamá de Chris, secando sus lágrimas, el valor de su hijo la conmovía. - Ve a la cama, yo iré mas tarde, quiero sentarme junto al fuego un rato, y pensar.

- Esta bien mamá, no tardes mucho. Que duermas bien.

Luego de eso, se despidieron en silencio y Chris fue a su habitación, mientras veía a su madre sola, pensativa, y tomando una botella en sus manos. Chris se preocupó, pero, dada la situación, decidió no decir nada, y dejarla tranquila.



Apenas llegó a su habitación, lo primero que hizo Chris fue saltar a su cama en medio de la oscuridad intentaba dormir... recordaba como esa misma tarde todo parecía tan brillante, tan cálido... y como de pronto había llegado a la realidad, su  presente, tan frio y solitario... Ya en soledad, Chris no pudo aguantar mas, y rompió  en llanto. Lloró, y lloró, su padre ya no volvería, su deseo de Navidad no se cumpliría, su madre también estaba triste y no sabía que hacer, como salir de esa tristeza... Esos pensamientos seguían rondando en su cabeza mientras seguía llorando, hasta que finalmente, sin darse cuenta, quedó dormido en un sueño profundo.



El niño comenzó a soñar... soñaba con esa navidad que no se daría ese año, la navidad con su familia, llena de felicidad, deliciosa comida y regalos. Pero estos dulces sueños no duraron por mucho...

En medio de la noche despertó siendo mordisqueado por su perro, Max. Le pareció raro  porque nunca antes había hecho esto, y mientras recobraba la conciencia comenzó a ver que todo brillaba y  empezó a sentir calor. "Ya es de mañana" pensó, pero pronto se dio cuenta de su error. Eso que sentía no era otra cosa sino fuego, y su perro estaba intentando despertarlo.



- ¡Fuego! - Grito Chris y rápidamente bajo de la cama de un salto y como pudo, se dirigió a buscar la salida entre las llamas y el humo.

Apenas  puso un pie fuera de su habitación, notó que ya parte de la casa había empezado a colapsar, había fuego casi en todos lados, y la casa estaba tan llena de humo que apenas podía ver o respirar. Luego de dar unos pasos recordó. - ¡Mamá! - Vio rápidamente hacia la chimenea, intentando encontrar algún rastro de su madre, pero el humo y el mar de fuego brillante frente a él limitaban su visión, así que se dijo a si mismo "Supongo ya salió" y corrió a la salida. Guiado por su perro, sin pensar en otra cosa que escapar, rápidamente llego a la salida, afortunadamente solo con unas quemaduras de poco importancia. Cuando salió se dio vuelta y contempló, la casa donde había crecido, la casa donde esperaba encontrarse con su padre, la casa que tanto amaba, todo perdiéndose en el brillo rojizo del fuego, todos sus recuerdos siendo borrados, todos sus deseos restantes de Navidad siendo consumidos... su padre no volvería... su familia no se reuniría... los regalos, el árbol, los adornos, la comida, todo estaba siendo calcinado mientras el observaba... y entonces recordó.

- ¡Mamá!.... ¡Mamá! -Gritó con todas sus fuerzas. - ¡Mamá! - Uno a uno, los vecinos se fueron despertando, y se fueron acercando para ayudar a controlar el incendio, pero la madre de Chris no aparecía. - ¡Mamaaaaaaaaaaaaá!...



Así pasó la noche... los bomberos llegaron... muy tarde hay que añadir. Las llamas poco a poco se fueron extendiendo, afortunadamente no se propagó a ninguna otra casa... Por la mañana se informó que un cuerpo fue hallado frente a fuego, rodeado por botellas de bebidas alcohólicas. Parece ser que esa noche la madre estaba avivando el fuego y tomando... bebió tanto que cayó inconsciente, y su propia ropa fue lo que inició el fuego. Claramente, esto significa que también falleció a la par que el fuego comenzaba a extenderse. Afortunadamente Max fue capaz de despertar e ir a ayudar a Chris a salir de ese laberinto de fuego y escombros, sino hubiesen habido dos víctima esta noche.

Desde ese grito... mientras apagaban el fuego... mientras revisaban dentro... cuando salió el sol.. Chris estuvo toda esa noche, acompañado de Max, quieto, inmóvil, sin saber como reaccionar, solo se dejo derrumbar sobre la nieve, intentando aceptar la realidad. En tan solo una noche había perdido a su familia... había perdido ahora también su casa... todo, todo perdido... no tenía mas parientes con quien acudir, sus padres eran hijos únicos, y su última abuelita había fallecido hacia unos meses... No sabía  como reaccionar o que pasaría ahora con él, mas aún, todavía no sabía que había pasado. En realidad, si lo sabía, solo que se rehusaba a aceptarlo pero de pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por una mano en su hombro.



- Hijo, tu nombre es Chirs, ¿Verdad? - Al oír esto Chris se dio vuelta y vio a alguien desconocido, era un hombre alto vestido de negro, escoltado por un policía, su cara reflejaba pena, aunque en ese punto, para Chris esa cara ya no era nueva, todos los vecinos lo vieron igual durante toda la noche, de cualquier forma, a Chris ya no le importaba, ya había perdido todo, no le importaba mucho mas guardar las apariencias.

- Si, soy yo - Respondió Chris con una mirada vacía sin nada que perder en su rostro.

- Escuché que no tienes mas parientes con quienes quedarte, ¿Es eso cierto?

- Si... es verdad...

- Pues, entonces deberás venir conmigo, soy el encargado del orfanato del pueblo... andando. - Dijo abriendo la puerta de un auto, que hasta ese momento Chris no había siquiera notado.

- Esta bien - Dijo y tomó a su perro Max cuando fue interrumpido...

- Chris... - Dijo el hombre con una mirada sombría y a la vez triste. - Lamento mucho decirlo pero, el orfanato no admite mascotas...

La mirada de Chris quedo con la mirada fija un momento como si estuviese tratando de razonar lo que acababan de decirle, como si le hubiesen hablado en una lengua extraña. Aunque poco a poco fue acomodando las palabras en su mente hasta que les dió sentido y se dió cuenta lo que le dijeron. Asustado, reaccionó.

- ¡NO! - Gritó de una forma tal que todos los que estaban alrededor giraron a verlo. Se notaba la desesperación en el tono de voz del chico. - ¡Max es lo único que me queda! ¡Max es la única  familia que tengo! ¡No voy a separarme de él! - Dijo y tras eso se aferró fuertemente a su amigo.

- No te preocupes, lo vamos a cuidar bien - comenzó a decir un vecino, luego otro, y otro, todos diciendole lo mismo.

- ¡No me importa lo que digan! ¡No me quiero separar de él! Es lo único que me queda después de perder tanto. - Dijo sosteniendo a su amigo mientras lloraba. Max miraba a Chris con una cara ingenua, desconociendo lo que estaba hablando su amo.

- Lo lamento - Dijo el encargado ya con un tono decidido. - Pero no se permiten mascotas, has de dejar tu perro aquí, esta gente lo cuidará bien, lo prometo.

- ¡Dije que no! ¡Prefiero quedarme aquí con él, no tengo nada mas!



Luego de estas palabras, el encargado le hizo un gesto al oficial para que lo ayudase, y forzosamente entre ambos pudieron separar a Chris y a Max. Max preocupado comenzó a ladrar sin entender nada, mientras Chris lloraba y lo subían al auto. Max intentó rescatar a su amigo, pero la gente del pueblo con contuvo como pudo evitando que vaya junto a Chris. Mientras tanto, el hombre se subió al asiento del conductor y puso en marcha el coche mientras Chris miraba por la ventana trasera, y veía como su perro se soltaba e intentaba ir a su lado desesperadamente, con todas sus fuerzas, y no alcanzar al auto, hasta que finalmente se cansó y se puso a aullar de tristeza.



- ¡MAAAAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaax!.... - Chris dio un último grito antes de perder de vista a su compañero desde hacia un año. Ahora sí, definitivamente, había perdido todo, lo que le quedaba, sus vecinos, y su compañero, ahora también se habian ido ahora. Estaba solo, perdió a toda su familia, lo que conocía, y lo que tenía, solo tenia la ropa que llevaba puesta... y la carta de su padre, guardada en su bolsillo.

Chris volvió en si cuando casi estaban por llegar, estaban pasando por un camino rodeado de bosque, aunque el paisaje no duró mucho, poco tiempo después llegaron a su destino, el orfanato. Era un edificio grande y algo antiguo, parecía solitario pero a la vez con leves brillos de esperanza, a su lado había un lago pequeño, obviamente congelado por el frió en esos momentos. Aun así, a los ojos de un niño, el lugar podía pasar por un castillo, algo descuidado y pequeño, pero castillo al fin.



Apenas entró fue recibido por el personal y otros niños, se hicieron las presentaciones. Aquí el lector quizá se pregunte, "¿Por que no nombro a los demás niños  o personas? ¿O al menos no los describe?", eso es simple, porque a Chris realmente, ya no le importaba nada, no prestó atención a quienes lo rodeaban ya, todo lo que había en el era una mirada perdida, y unos ojos carentes de una luz propia y sin rastro de esperanza.

Los días fueron pasando uno a uno, pero nada cambiaba. Chris comía poco, lo único que hacia era permanecer en silencio todo el día, con la mirada en blanco, solo contemplando la carta que le mandó su padre, el principio de las tragedias que le sucedieron, el comienzo de la desesperación y la desesperación que ahora sufría, su pasado se quemó, su presente desapareció, y sus deseos para Navidad se habían eliminados lentamente en poco tiempo. Sentía que no le quedaba nada mas por lo que seguir, y por eso solo se aferró a aquella carta, leyendola una y otra vez, y a veces solo mirándola sin leer.



Llegó el 24 de Diciembre, Noche Buena, y Chris seguía igual que los últimos días, en realidad, peor, aunque prefería no demostrarlo. Decidió salir ese día a respirar un poco de aire, intentar encontrar nuevas fuerzas, cuando entonces escucho a 2 personas hablar.

- ¿Recuerdas a ese chico nuevo, Chris?

- Oh si, pobre niño, perder tanto en tan poco tiempo...

- Si, lo sé, pero hay mas.

- ¿¡Hay mas aún!?

- Si, tal parece que el niño tenía un perrito, ¿Escuchaste algo de eso?

- Si lo sabía, ¿Pasó algo con el perrito también?

- Hmm... No se sabe realmente... Tal parece que la noche que Chris vino, el pobre perro desapareció.

- ¡Pero eso fue hace mas o menos tres días! El pobre ya ah de haber muerto de frío...



Tras oír estas palabras, Chris se puso pálido y entró en shock. Hasta entonces había estado algo mas tranquilo pensando que sus vecinos estarían cuidando de Max, aunque Max lo extrañase y Chris a él, estaba seguro que al menos estaría a salvo, pero se equivocó. "Tengo que hacer algo..." pensó, ya estaba entrando de nuevo en la desesperación, "Tengo que hacer algo... no puedo dejar que... que termine como..." La imagen de su casa en llamas, y la carta de su padre saltaron en su mente... "No puedo... no lo permitiré" Se dijo a si mismo el niño, con el poco valor que le quedaba. Rápidamente fue corriendo a su habitación y tomo lo que necesitaba, antes de salir, paso por la cocina y tomo un par de alimentos, y tan pronto halló la posibilidad, escapó del orfanato.

"Debe me vio yendo para el bosque" pensó y si adentró en el bosque por donde llegó sin dudarlo, sabiendo que así lo hubiese hecho su compañero, sin duda, remordimiento, o una segunda consideración, "Es lo único que me queda por proteger!" se dijo y corrió con todas sus fuerzas.



Sin embargo, su ausencia no tardó mucho en ser descubierta, y rápidamente salieron a buscarlo, aunque, desafortunadamente, una tormenta de nieve comenzó poco después de que Chris hubiese salido evitando así que quienes fueron a buscarlo pudieran encontrarlo, así que decidieron rendirse por la noche...



Durante la mañana, salieron nuevamente al bosque, a buscar a Chris. Después de horas no lo encontraron a él, sino a un pequeño animal. Un cachorro, que parecía  hambriento y descuidado. El pequeño perro les ladro y fue corriendo hacia otro lugar, aunque antes de perderse de vista, paró y les volvió a ladrar una vez mas, como queriendo llamarlo, así que como no tenían pista alguna de dónde estaba Chris, decidieron seguirlo. Lo siguieron hasta toparse  con un leve montículo de nieve al lado de una cobija, donde el cachorro comenzó  a excavar con las pocas fuerzas que tenía. y ahí es donde comprendieron, que el perrito se trataba de Max, y que les estaba pidiendo ayuda para rescatar a Chris. Entre todos desenterraron a Chris de la nieve, pero era tarde. Ya había muerto de frío. Max le lamió la cara, intentando "despertarlo" como siempre había hecho, sin resultado, y se hecho a llorar.

En la mano de Chris había algo, un papel, que estaba sosteniendo con todas sus fuerzas. Era la carta que su padre le había enviado, pero al verla bien, notaron que estaba escrita del otro lado, con la letra de Chris.



"A quién me encuentre:

                               Es de noche, y hay una gran tormenta de nieve, debí haberme traído mas abrigo, lo sé bien, y no debí haber salido. Pero lo hice por mi perro, mas bien, mi amigo, Max. Después de todo lo que me ah pasado en estos días, perdí todo lo que para mi era valioso, y lo que no lo era también. Lo único que me quedaba, era mi compañero Max, a quién le debo mi vida por rescatarme de aquel incendió ademas. No podía dejarlo atrás. Si alguien encuentra esta nota, por favor asegúrense que Max se encuentra bien Encontré a mi perro, se ve feliz de verme, me alegra haber traído toda comida para él y de haberle traído esa cobija... es un perro fuerte, mas fuerte que yo seguro. Por favor asegúrense de que siga creciendo bien. Dicho esto, no tengo mas motivo para seguir aquí. No se pongan mal por mi causa, ahora podré cumplir la promesa, y podré encontrarme con mi familia. Adiós y disculpen las molestias.

P.D.: Feliz navidad..."

Fin.


- Epílogo -



Ese día, debido al deseo de su anterior amo, Max se volvió esa Navidad, el perro del orfanato, y continuó protegiendo a los demás niños que vivían allí y animándolos cuando estuvieran tristes, como si fueran el niño que tanto había querido, hasta el día que murió años después en su vejez.

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Re: La navidad perdida (Historia triste)

Mensaje por Iwashi-sama el Sáb Dic 27, 2014 12:12 am

Pobre Chris, y pobre Max... Me ha entristecido esta historia, ha sido muy buena como historia triste, quizá un poco predecible en algunas partes, pero en otras no.

Y la ambientación musical ha sido buena, pero quizá hay demasiadas músicas.

En todo caso, ¡buen trabajo!
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Re: La navidad perdida (Historia triste)

Mensaje por Kevin Edwards el Sáb Dic 27, 2014 4:08 pm

Bella historia. Me hace volver a felicitarte por haber ganado el concurso que si bien es cierto, fueron dos personas, creo que hiciste un gran trabajo escribiéndola. Con esto quiero agregar, no estoy diciendo que considero, la tuya sea mejor que la de Kirito. Simplemente creo que sobre gustos y colores no han escrito los autores. En mi caso, esta historia me pareció particularmente trágica, más que triste. Lo digo porque, a pesar de haber terminado, sigo sin poder sentirme entristecido. Pero esto me parece, se asemeja a lo que sucede cuando muchas cosas pasan de repete, y en consecuencia de esto, no sabes cómo reaccionar. Basándome en esto es que sin ningún reparo manifiesto, fue una historia muy buena y sobre todo, emotiva.

PD: (Con respecto a la música usada, pienso igual que Iwashi. Pero aún así, considero que esto es tan solo una sugerencia, de la misma forma como tú me sugeriste algunas cosas en mi propia historia.)
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